Mis abuelos Marita y Eugenio con mis bisabuelos María y Manuel y la familia Martínez Quesada

Eugenealogía

La palabra eugenealogía es un anagrama de mi nombre y mi afición favorita. Además por la raíz eu- (del griego bien) podría ser algo como la buena genealogía. Yo creo que existe una eugenealogía que trata de conocer a los que nos precedieron, saber de donde venimos, y no se queda en la acción de recoger datos como nombres, apellidos y fechas.

La genealogía puede ser descrita de muchas formas. Para mi es la forma de desarrollar mi apetito de buscador.

Hoy empiezo a escribir en este blog con la ilusión de que se convierta en un lugar de encuentro para otros buscadores de nombres y apellidos, fechas y libros viejos, como yo.

Granada Noviembre 2011

27 de mayo de 2017

La casa de los nueve pisos



Relatos de Isabel y Pedro Coll Belmonte.

Una parte muy importante de mi investigación genealógica, consiste en hablar con mis mayores, los protagonistas de la historía familiar que queremos conocer. Sus relatos son la mejor fuente de conocimiento, así como una forma muy gratificante de aprender.
Y es mucho más didáctico  cuando me cuentan la misma historia desde dos o mas puntos de vista. La siguiente historia me la relató mi tía Isabel Coll Belmonte, y mas tarde, mi padre Pedro Coll, me dió su versión.

Isabel.

"Mi abuelo materno se llamaba José Antonio Belmonte Monserrate. Era un hombre muy inteligente y despierto, aunque carecía de estudios. Sus hijas Josefa y Concha, desde muy pequeñas, empezaron a frecuentar una tienda (o fábrica) que estaba en una de las plantas del edificio llamado La casa de los nueve pisos de Murcia.


Isabel Coll Belmonte, San Sebastián 1972.

Se dedicaron a aprender a pintar y decorar figuritas de adorno, de Belén, etc. Y lo hacían muy bien. Sobretodo la pequeña Josefa, mi madre, que atrajo la atención del dueño, que era un tal D. José García Martínez. Terrateniente murciano.
Este le dijo un día a la pequeña Josefa, que trajera a su padre que quería hablar con el. Cuando mi abuelo fue, Don José García le dijo lo contento que estaba con sus hijas y le preguntó que en qué trabajaba. José Antonio le dijo que tenía tierras propias y arrendadas. Ante esta respuesta Don García le dijo que quería que se viniera a la casa de los nueve pisos a trabajar para el. Y así lo hizo.


 

La casa de los nueve pisos era y es un edificio emblemático en Murcia capital. Se trata de un edificio que tenía cada planta dedicada a una función, fábricas de juguetes, cristal, sombreros, etc.
En la planta baja había varios aljibes. Cada día, una legión de aguadores pasaba por allí para cargar agua y llevarla a los pisos altos de los domicilios de Murcia.
Entonces no había agua corriente y era muy trabajoso subirlas a las casas desde las fuentes.
El trabajo de mi abuelo consistía en llevar un registro de todo ese ajetreo de compra de cántaros de agua".

 Pedro.


Mi padre y yo hablamos de lo que mi tía Isabel me había contado.
Según él, mi bisabuelo José Antonio conoció a Don José García de la siguiente forma.
Pedro Coll Belmonte


“Tu abuela Josefa y su hermana Concha, estuvieron trabajando en la casa de los nueve pisos desde muy pequeñas. Josefa debía de tener entre 9  y 12 años. Pintaban figuras de Belén y las caras de las muñecas que se vendían allí.
La tía Concha no hablaba mucho. Era alta y callada. Josefa, mas bajita, sin embargo, era muy despierta.
Hubo un conflicto laboral, y las mujeres de aquel taller se unieron para pedir una subida de salario. (Por cada pieza pintada les pagaban uno o dos céntimos).
Encargaron a “Josefica” que fuera a hablar con el dueño y le pidiera la subida salarial para todas.
Ella fue al despacho de Don José y este la recibió.
Le expuso lo que quería, y el le preguntó que quién le había dicho que pidiera eso. Ella le dijo que las mujeres. La despidió del despacho con la negativa a su petición. Y así se lo comunicó Josefa las demás. Pero mas tarde, Don José recapacitó. Le había caído en gracia aquellas niña tan pequeña, así que la llamó y le dijo que si, que les iba a subir el sueldo. Luego le dijo que le dijera a su padre que viniera a verlo.”
Cuando mi madre le dijo a papá José Antonio que Don José García lo llamaba, este le dijo: “¡Ya está! ¡Qué habrás hecho!”
Y Josefa le contó lo de la subida salarial.
El se echó las manos a la cabeza y resignado a ser amonestado se fue a ver al propietario.
Pero lo que le dijo fue que lo necesitaba para trabajar allí para administrar el agua del aljibe.
Así empezó la relación con Don José García".
Mis bisabuelos Josefa Forca Sánchez y José Antonio Belmonte Monserrate


La casa de los nueve pisos fue construida por el arquitecto José Antonio Rodríguez, en 1914.  En ella, el Industrial murciano Don José García Martínez, instaló varios negocios, con el nombre de Industrias García. Mi abuelita Josefa no pudo tener menos de 14 años, cuando trabajó en la fábrica de figuritas de Belen, puesto que ella nació en marzo del año 1900.





21 de mayo de 2017

Forca o Folca



Mi abuela paterna, la nº 5 de esta genealogía se llamaba Josefa Belmonte Forca. O así creíamos todos hasta ahora.
En mis últimas investigaciones he descubierto datos que me hacen tener dudas acerca del verdadero segundo apellido de mi abuela.

Su madre, de la que heredó el apellido, se llamaba Josefa. Aunque, en realidad, la bautizaron como María Josefa Nicasia Micaela. Era hija legítima de Bartolomé Folca, por lo que su apellido debería haber sido Folca, pero no. En la partida de bautismo cuya fotocopia podemos ver a continuación mi bisabuela consta como María Josefa Forca Sánchez. Esto es una contradicción dentro del mismo documento.
Partida de bautismo de Josefa Forca Sanchez 1873

Al principio creí que podía ser un error puntual y continué con el apellido Forca para todos los ascendientes de mi abuela paterna.
Cuando pude ver las partidas de bautismo de otros integrantes, más antiguos de esta rama familiar, comprendí que hubo una  sustitución institucional del apellido Folca por Forca.
Revisando las fotocopias de documentos originales que tengo en mi archivo, he podido comprobar que no existía tal confusión hasta que fue bautizada mi bisabuela María Josefa (nº 11 de mi genealogía).
En la partida de bautismo de Bartolomé Folca Martínez no hay ninguna duda de la grafía correcta de su apellido y del de su padre Matheo Folca Alegría.

   En el Archivo de la Parroquia de Santa María, catedral de Murcia, consultado a través de la página familysearch.org, encontré la partida de bautismo de María Antonia Folca Pluma; una hermana de Juan Folca Pluma, tatarabuelo de mi abuela paterna. Y sus ascendientes también constan como Folca.
Este Juan Folca Pluma era hijo de Matheo Folca Belasco y nieto de Juan Folca.
Curiosamente, en la partida matrimonial de mi bisabuela Mª Josefa Folca Sánchez, sí consta este nombre con el apellido Folca. Esto puede significar que ella no se dio cuenta del error cometido en su bautismo y seguía usando el apellido de su padre.
Si nos remontamos a épocas anteriores, En el siglo XVII, e incluso hasta principios del siglo XVIII, los antepasados de mis Folca se llamban, en realidad Garcia Folca, como apellido compuesto.
Partida de bautismo de Joseph Garcia Folca Gamarra, mi noveno abuelo 1699.
Como podremos comprobar hay muchos apellidos actuales que se presentan con diferentes grafias. Sin embargo, esto no nos asegura su procedencia de ramas distintas.